Los colegios SIC estamos comprometidos a ofrecer una formación integral fincada en valores cristianos, mismos que favorecen el crecimiento personal y profesional de los integrantes de nuestra comunidad.

                Por tanto, nuestra misión nos impulsa “Dedicar todas nuestras energías y esfuerzos a la necesaria reevangelización de nuestros pueblos, a la catequesis de los fieles, a la educación cristiana, sobre todo mediante escuelas católicas. Nos proponemos humanizar y personalizar a los niños y jóvenes respetando y promoviendo los valores culturales de México, que están profundamente penetrados por el cristianismo. Se trata de purificar esas vivencias culturales, reorientando al hombre en búsqueda de la auténtica VERDAD, y el BIEN.” 

Por otro lado, “Es necesario, para un buen desempeño apostólico, considerar básicamente la creación de la comunidad educativa y la participación responsable y activa de cada una de las Siervas de la Inmaculada Concepción (SIC) en la misma, para lograr una acción pastoral fecunda; promoviendo así una educación INTEGRAL, EVANGELIZADORA Y LIBERADORA, que comparta la exigencia de una jerarquía de valores humano cristianos, presentados en un proyecto educativo y expresados en una acción pedagógica que los ayude a romper los múltiples condicionamientos sociales de nuestra época construyendo así ‘una cultura más participativa, representativa y respetuosa de la dignidad humana en todos los ámbitos, es decir, una cultura de la democracia”

En este sentido, “Es compromiso de todas las hermanas SIC prepararse debidamente en la Pastoral Educativa y Parroquial con el fin de ser más eficientes en su misión apostólica” .

Por otro lado, “Animadas por el gran ejemplo de vida apostólica y de entrega generosa de Nuestro Fundador; con profundo sentido de pertenencia a la Iglesia en su servicio alegre, humilde, pobre y obediente, nosotras fieles al carisma continuamos en su santa memoria viviendo intensamente nuestra consagración a Dios con ese mismo espíritu; con la gran responsabilidad de dar la mejor respuesta en el desempeño de la pastoral educativa y parroquial, renovándonos y actualizándonos mediante una formación permanente y continua, brindándonos mutuo acompañamiento para que la realización de nuestro apostolado sea más eficaz, respondiendo a las exigencias de nuestra sociedad y de la Iglesia”

                Así mismo, consideramos como principios básicos de nuestra labor educativa congregacional los siguientes:

•             El hombre y la mujer están hechos a imagen y semejanza de Dios; son una síntesis de cuerpo y espíritu, los cuales dotados de inteligencia, voluntad y capacidad de amar, son personas con dignidad y sujetos con derechos y deberes.

•             El ser humano es poseedor de una misión intransferible que trasciende tiempo e historia y durante su etapa de formación deberá aprender a definir su proyecto de vida y a comprometerse seriamente con dicho proyecto.

•             La educación que promovemos es integral, evangelizadora y liberadora; expresada en una acción pedagógica que ayuda a nuestros alumnos a romper los lazos esclavizantes de la ignorancia; de aquí que el aprendizaje se fundamenta primordialmente en el contenido de enseñanza y aprendizaje para toda la vida.

•             Consideramos que el ser humano está abierto a los valores éticos, sociales y trascendentes, como la verdad, el bien, la justicia, la libertad y la religión; a los que tiene derecho, porque de ellos depende su auténtica felicidad y realización.

•             Nuestro ideal es que nuestros alumnos descubran a Dios en su propia existencia y  logren hacer de su fe esa luz que guíe sus decisiones y proyectos, con un sentido de esperanza.

•             Elevar la calidad de los procesos educativos es fundamento principal de nuestra Institución, a través de procesos que favorezcan el aprendizaje permanente y la mejora continua

•             Nuestra labor educativa se orienta hacia el desarrollo personal y el progreso social; por tanto se promueve en el educando la búsqueda sincera de la verdad, mediante un diálogo entre CIENCIA, RAZÓN Y FE, para que logre una síntesis personal de: FE, CULTURA Y VIDA.

                Bajo este contexto, concebimos el aprendizaje como un proceso de crecimiento del ser humano, caracterizado por nuevas formas de pensarlo, organizarlo, financiarlo y alimentarlo para desarrollar un nuevo conjunto de competencias que permitan la sana convivencia, la comunicación, pensar de manera crítica, colaborar y resolver problemas. Así, las demandas del siglo XXI, las innovaciones emergentes de vanguardia y los conocimientos que tenemos  sobre cómo ocurre el aprendizaje, se enmarcan en los siguientes principios de nuestra comunidad de aprendizaje y de Fe:

a.            Generar una cultura de aprendizaje permanente

b.            Formar alumnos motivados y comprometidos para responder a los desafíos del presente y del futuro.

c.            Acercar el aprendizaje al estudiante, puesto que se considera al aprendizaje como una actividad, no como un lugar físico.

d.            Considerar que el aprendizaje es para todos y que nadie debe quedar excluido.

e.            Reconocer que las personas aprenden de manera diferente y procura satisfacer esas necesidades.

f.             Desarrollar nuevas relaciones y redes entre estudiantes, proveedores e innovadores  a nivel local y global.

g.            Disponer de la infraestructura física y virtual para lograr el éxito de manera universal.

h.            Disponer de  sistemas de innovación y retroalimentación continuas para conocer qué cosas funcionan y en qué circunstancias.

Hoy en día vivimos en un mundo donde se presentan situaciones cada vez más críticas y de gran  incertidumbre a causa  de la inseguridad social, la crisis  económica, la violencia, la corrupción y la falta de valores, factores que afectan a nuestras familias y por ende a la  sociedad en general. Hoy más que nunca nos enfrentamos a una urgente necesidad de formar y educar desde los valores humano-cristianos, para responder a estas necesidades, los colegios SIC asumen profundas convicciones evangélicas, la tarea de ser formadores, de manera eficaz, efectiva, creativa, innovadora  y eficiente ante los retos y  desafíos del siglo XXI.

La  calidad se genera en cada  centro de apostolado, es decir, en cada uno de los colegios,  con la experiencia, la información, el compromiso de la comunidad, y el liderazgo directivo, aspecto  medular en este proceso de formación humana y cristiana;  así el modelo de formación de calidad en cada Institución, debe surgir de los conocimientos, las convicciones y las experiencias de todo el personal que ahí labora; directivos, docentes, administrativos y de apoyo, quienes a su vez impregnan su vida de los valores que como Colegios SIC, nos identifican.

                Esto implica la construcción de un ambiente donde los  actos y acciones explicitas hacen presentes los valores de nuestro Carisma fundacional como Congregación, encarnándolos y haciéndolos parte de nuestros estilos de ser, de relacionarnos, de compartir, de aprender, de vivir, nos permita   fortalecer nuestra voluntad y un sagrado compromiso con la formación de los ciudadanos de la Tierra y del Cielo; así, formaremos personas que tengan los pies bien puestos en la Tierra, pero sin olvidarnos de mirar hacia el cielo.

       Los colegios SIC, se definen como «instituciones que promueven la formación de personas que buscan la excelencia; mediante una  visión  integral  que impulsa el desarrollo de  todas las áreas del ser: espiritual, académica y social, asegurando el perfil de egreso el cual debe estar empapado de la vivencia de los valores del Evangelio de Jesucristo. Para ir haciendo realidad este ideal, el personal en general, trabaja con profunda convicción, con un alto compromiso y gran responsabilidad con nuestros hermanos a quienes está específicamente destinada nuestra misión.

La identidad de los colegios SIC se define, por la calidad humana del servicio que ofrecemos las Directoras, los docentes, el personal administrativo y de apoyo, a cada uno de nuestros alumnos, padres de familia y comunidad en general; este servicio tiene como característica un trato amable, donde la bondad, se hace manifiesta en el encuentro diario entre nosotros, con los alumnos y padres de familia a quienes va dirigida nuestra acción formativa; con actitud  sencilla, humilde, alegre, generosa y abnegada, mostrando  y reconociendo entre nosotros el rostro de Dios,  desde la vida diaria con los miembros de nuestra comunidad de aprendizaje. 

Para hacer posible esta identidad, toda la comunidad educativa integrada por directivos, docentes, alumnos y padres de familia, hacemos el esfuerzo por vivir los valores diariamente; así, procurando el respeto, calidez humana,  equidad y responsabilidad; concibiendo el diálogo como una cultura que nos identifique, “confiando en la capacidad que nos viene de Dios…para servir con alegría, sencillez, humildad, caridad y abnegación” .

                Los colegios SIC, Impulsan la formación de todos los  actores  de la comunidad, que unidos en un mismo fin, construyen  comunidades de aprendizaje y de fe interconectadas; una  Comunidad donde alumnos, profesores, personal de apoyo, padres de familia y hermanas SIC, buscan y hacen presente  el bien común,  con un enfoque en la persona en un ambiente escolar de familia, de Fe;  un ambiente de aprendizaje y para el aprendizaje, con un clima organizacional que se identifica por una comunicación asertiva, cordial y de bondad; un ambiente que iluminado por los valores, impulsa la formación  de los alumnos y todo el personal, con altas expectativas, con metas claras y alto grado de motivación, que inspira y construye el proyecto de vida ; una comunidad donde se impulsa el desarrollo de  las competencias del S.XXI, donde los valores se hacen vida,  se construye una cultura de colaboración, de cordialidad y de constante innovación mediante el uso de las tecnologías.